Mis cuates, ya está aquí el consentido de las edecanes listo para contarles la historia de un luchador que tuvo una carrera corta, pero llena de dramatismo y calidad, me refiero a Art Barr, mejor conocido en nuestro País como Love Machine.
Arthur Leon Barr nació el 8 de octubre de 1966 en Portland, Oregon, Estados Unidos, su padre, Sandy Barr fue promotor de luchas, por lo que el pancracio fue parte de la formación de Art.
Desde adolescente inició su preparación como gladiador, pero fue hasta los 21 años que debutó en la lucha libre profesional, el 2 de abril de 1987 se presentó en la empresa PNW, Pacific Northwest Wrestling, bajo el personaje de The Intruder, aunque unos meses después lo cambió por el de Beetlejuice y se caracterizó como el fantasma de la película de Tim Burton.
Fue campeón de parejas de la PNW en 2 ocasiones, una al lado de Big Juice y otra junto a su hermano Jesse, también ostentó el título de la televisión de esta empresa. La carrera de Barr empezaba a despuntar cuando tuvo que enfrentar un grave problema legal que limitó sus aspiraciones en tierras estadounidenses.
En julio de 1989, Art fue demandado por violación a una chica de 19 años, mientras duró el juicio Beetlejuice siguió con sus presentaciones, pero por supuesto que su mente estaba en otro lado.
Bart se declaró culpable de sostener una relación sin consentimiento y fue culpado por agresión sexual en primer grado, delito que en esa zona de la Unión Americana sólo se castiga con trabajo comunitario, por lo que libró la cárcel.
Eso sí, la Comisión de Oregon no le renovó su licencia de luchador en parte por el anterior problema y por un cargo por posesión de cocaína que le hicieron; así que le tuvo que decir adiós a la PNW, dando el brinco a WCW, World Championship Wrestling con el personaje de The Juicer.
Pero la sombra de su problema legal pesó demasiado y no duró más de un año en esta empresa, que por cierto empezaba a hacerle competencia a la entonces WWF.
Para 1991, Art tomó una decisión radical, pues viendo los inconvenientes para desarrollar su carrera en Estados Unidos se lanzó a la aventura en México.
Llegó al Consejo Mundial de Lucha Libre a inicios de 1991, ahí lo enmascararon bajo el nombre de Love Machine y su suerte empezó a cambiar.
Su capacidad técnica lo llevó casi de inmediato a los eventos estelares en el CMLL, y su físico lo convirtió en uno de los consentidos de las mujeres.
Era común ver chicas en las primeras filas cuando La Máquina del Amor se presentaba, en poco tiempo los promotores de toda la República reclamaban su presencia, no había duda, era su mejor momento en la lucha libre.
Desde sus primeras presentaciones, Love Machine se hizo de un enemigo muy peligroso, Blue Panther.
Lo curioso es que en ese entonces, Panther era un rudo poco carismático, muy técnico, de gran capacidad, pero no era de los que prendían a la afición.
Sin embargo, la rivalidad transformó a ambos gladiadores, la Pantera Azul se volvió mucho más agresiva, logró ser el villano preferido de los aficionados de la Arena México, mientras que Art Barr se consolido como uno de los estetas más queridos de aquel entonces.
La antipatía y las humillaciones entre estos gladiadores crecieron como la espuma, en cada encuentro se daban hasta por debajo de la lengua, máscaras rotas, rostros sangrantes y salir en camilla se volvieron una constante en los duelos entre estos gladiadores.
El clímax de esta rivalidad se dio el viernes 3 de abril de 1992, cuando se jugaron las incógnitas.
La batalla era una de las más esperadas, la Arena México fue insuficiente para albergar a toda la gente que quería ser testigo del encuentro cumbre entre el rudo nacional y el científico estadounidense.
Más de 18 mil aficionados colmaron el coso de la colonia de los Doctores, incluso, en el estacionamiento del inmueble se pusieron varias pantallas gigantes y se especula que unas 8 mil personas vieron la batalla a través de ellas.
Love Machine siempre había sido el consentido en sus confrontaciones ante Panther, pero esa noche afloró el sentimiento nacionalista y la gran mayoría de los asistentes apoyaron con todo al rudo.
El grito de ¡México, México, México! retumbó de principio a fin, Love Machine se veía sorprendido por el comportamiento del público, la batalla fue espectacular, de poder a poder, los gladiadores se castigaron de manera brutal.
Vale la pena destacar que se tenían previstos 3 réferis para la confrontación, Pompín en la primera caída, el "Güero" Rangel en la segunda y el "Gato" Montini en la tercera.
Blue Panther se llevó una reñida primera caída con una quebradora clásica, los aficionados se le entregaban de manera impresionante y parecía que con ese impulso el rudo podría definir la lucha a su favor.
Y no se equivocaron, aunque la manera fue muy sufrida, pues Love Machine le aplicó un martinete y fue descalificado por Roberto Rangel y así el mexicano se llevó la victoria en 2 al hilo, aunque salió del ring en camilla y con el cuello sumamente lastimado.
Fue así como en México conocimos el rostro de Art Barr, quien por unos meses mantuvo el estilo técnico y su rivalidad con Blue Panther, incluso el 18 de julio de 1993 el rudo le quitó la cabellera en Tonalá, Jalisco.
En 1993, Love Machine emigró a la recién creada AAA y rápidamente pasó al bando de los rudos, ahí formó la "Pareja del Terror" al lado de Eddie Guerrero, y fueron parte de la facción de los "Gringos Locos" junto a Konnan y el Novio de Madonna.
Barr y Guerrero tuvieron una tremenda rivalidad con el Hijo del Santo y Octagón, la cual culminó el 6 de noviembre de 1994 en el evento: "Cuando los mundos colapsan", celebrado en Los Ángeles, en donde los integrantes de la "Pareja del Terror" perdieron sus cabelleras a manos del Plateado y el artemarcialista.
Eddie Guerrero emigró entonces a la ECW y se esperaba que Love Machine siguiera sus pasos.
Pero 17 días después, el 23 de noviembre de 1994, el mundo de la lucha libre fue sacudido con una terrible noticia, Art Barr fue hallado muerto en su casa de Springfield, Oregon, la causa de su fallecimiento fue un derrame cerebral y en su sangre se encontró una mezcla de alcohol y drogas.
Ni hablar, Love Machine siempre tuvo problemas de adicción y aparentemente eso acabó con su vida, apenas a los 28 años, una perdida muy lamentable.
No sé ustedes, pero ya me puse tristón, así que mejor me voy con mi Itarita, quien promete levantarme el ánimo con un bailecito sensual y unos drinks, y pues neta que ante ese plan no hay manera de negarse.
Ahí nos vemos y por favor... no me odien por ser bonito.





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