Mis cuates, hoy amanecí así como con ganas de comer cristianos, así que qué les parece si nos almorzamos a aquellos que de plano tienen unas máscaras más feas que una suegra violenta en día de cruda.
Neta que hay cuates que se ve que lo que querían era taparse la cara como fuera, así estarán, porque de plano agarraron unos diseños que ni su peor enemigo se los hubiera mandado a hacer.
Para empezar, que les parece la máscara del Alebrije, bueno está fea pero con ganas, yo no sé qué querían hacer, si un monstruo, un duende o un... no se qué. Las alitas esas en la máscara, los cuernos y para colmo el engendrito ese que lo acompañaba llamado Cuije, neta que están buenos para disfraces de Halloween.
Pero si creían que lo de Alebrije ya era vergonzoso, el querubín se cambió de nombre, se puso Kraneo y su máscara es aún más espantosa, mitad de Alebrije y mitad un cráneo que de verdad uno no sabe si reir o llorar.
Claro que para ridículos, nada más recuerden la tapa de Latin Lover, nombre, con el conejito rosa y un beso al costado, que cosa más varonil no creen. De verdad que en vez de verlo como símbolo sexual parecía el hijo bastardo de Cupido.
Pero si hablamos de esos que no tienen la menor de las penas, qué tal Súper Pollo y Pollito, nada más de entrada... los nombres, qué le pueden inspirar a sus adversarios, bueno la verdad es que hasta las empresas que comercian productos de gallina se apenan al verlos.
Ahora que mencionamos a los seudo tiernitos, chequen al Panda, qué horror, de verdad una máscara de oso bobo, por caridad, téngase un poco de respeto, aunque eso sí, este personaje puede dobletear en fiestas y seguro le va mejor haciendo reir a los chamacos, al fin ya trae tapa de chiste.
Y que tal esos que se sienten muy creativos y le ponen varios estilos a sus tapas, como Gronda, quien tiene algo de diablo, calavera, humanoide y hasta pirata psicodélico, y ni hablar de su máscara verde con escamas, por supuesto que pasaba como molusco, lagarto o comida echada a perder.
Otro de los que son famosos gracias a su horrible máscara es Súper Caló, de verdad que esta es una de las más feas, si Claudio Yarto era poco agraciado para qué imitarlo de tan ingrata manera, de plano la onda esa de lentes y gorra sobre un seudo rostro, de plano, no es de Dios.
Y hablando de la era de los súper, hay varios ejemplos de lo que no debe hacerse para tener una incógnita.
De entrada, Súper Muñeco, cuya máscara era realmente horrible, de juguete desconchinflado, de dar pena, pa pronto. Luego Súper Ratón, que bueno ni al caso la explicación, y Súper Pinocho, por favor un súper títere, de verdad que los que diseñaron las tapas de este trío les tenían mala fe.
Una de las incógnitas que de verdad no tienen nombre es la de Ponzoña, de los múltiples personajes que usó Américo Rocca en su carrera, de verdad hay que analizarla, la combinación de colores es pésima, la peluquita, bueno es de lo más ñoño que he visto en la vida, luego los ojos de pescado y los dientes de tiburón, de verdad que sería muy, pero muy complicado encontrar un peor diseño.
Y para que vean que en todos lados se cuecen habas, qué me dicen de la mascarita que se carga el Shark Boy de TNA, es de pena ajena, neta que no se midieron, de verdad que si lo ve un tiburón se lo come por andar payaseando con su imagen.
Chequen la aleta sobre el coco, el detalle de las orejas... es espantoso, los ojos, ni qué decir y para acabarla de amolar, los dientes, de verdad que ni un niño de kinder hace un dibujo tan feo como esta incógnita.
Claro que los estelares también tienen su historia, y para muestra Ephesto, de verdad que es un buen luchador, pero por favor, vean el diseño, cuernos de carnero, ojos como los del Rayo de Jalisco, qué original, unos entre bigotes o dientes que neta no sé que son pero lucen horribles, la nariz, bueno quién sabe qué quisieron dibujar ahí, y para acabarla de jorobar, los hilos esos que le cuelgan como melena, de verdad hay diseños malos, pero este se lleva las palmas.
Ya para rematar, qué les parece la máscara de la Chiva, seguro se le diseñó un americanista, para mi que fue Carlos Reinoso, ya ven que dice que odia al Guadalajara. Es que de verdad no puede ser, las barbitas, los cuernotes, la peluca, las orejas, los ojos... por piedad, eso sí, hay que ser valiente para ponerse tal indumentaria.
Después de ver tanta barbaridad, ya me voy con mi Itarita, le acabo de comprar lencería y me la va a modelar, y pues yo soy bien sacrificado. Ahí nos vemos cuates y por favor... no me odien por ser bonito.




