Cuates, ya llegó el galán de las arenas, el consentido de las Divas, y en esta ocasión les voy a platicar sobre uno de los gladiadores japoneses con mayor impacto en la lucha libre mexicana en los tiempos recientes: El Último Dragón.
Yoshihiro Asai nació el 12 de diciembre de 1966 en Nagoya, Japón, y desde muy niño se interesó en el mundo de la lucha libre.
Se preparó en el dojo de la empresa New Japan Pro Wrestling, donde fue entrenado por maestros de la talla de Kotetsu Yamamoto y Tatsumi Fujinami, posteriormente, Gran Hamada puliría su estilo y le daría las últimas lecciones.
Asai debutó en 1987 en la NJPW con resultados discretos, que no le permitieron conseguir un contrato a la altura de sus expectativas.
Así que con el apoyo de Hamada vino a México a aprender el estilo nacional y a buscar trascender en nuestro País.
A su llegada a territorio nacional, Asai empezó a trabajar en las llamadas arenas chicas, preferentemente en el circuito de Raúl Reyes, Apatlaco, Xochimilco y Puente Negro, y con el Pirata Moreno en Naucalpan.
Poco a poco fue haciéndose de un lugar, llamó la atención de las huestes de Carlos Flores y se unió a las filas de los independientes.
Como Asai logró las cabelleras de José Luis Feliciano, Black Terry, Bello Greco y El Perverso, y desde entonces inició una tremenda rivalidad con El Negro Casas, con quien protagonizó batallas intensas, durísimas y en ocasiones hasta sangrientas.
En 1991 se integra al Consejo Mundial de Lucha Libre, y a mediados de ese año debuta como el Último Dragón, causando un impacto inmediato entre la afición.
Primero por lo llamativo de su equipo, la máscara con detalles de dragón, la larga cola que salía de la misma, sus kimonos, realmente era espectacular.
Luego por sus impresionantes entradas en la Arena México y en los principales cosos del País, pues llegaba en una plataforma con detalles orientales y era cargado por cuatro lacayos.
Pero sobre todo por su calidad sobre el cuadrilátero, su estilo volador y enjundioso, su manejo de la lucha clásica, su buen llaveo y la mezcla de artes marciales que ponía en cada una de sus presentaciones le hicieron ganarse de inmediato el cariño de la afición.
Durante su primera experiencia en el CMLL tuvo grandes rivalidades con Satánico, El Negro Casas, El Dandy, Fuerza Guerrera, La Fiera, Jaque Mate, Mano Negra y El Mocho Cota; con cada uno de ellos protagonizó batallas llenas de emociones, en las que su velocidad, entrega y calidad lograron sacarlo adelante.
A la par de su estancia en la empresa de Paco Alonso, participaba en Japón con la promotora WAR que por aquel entonces sostenía una tremenda rivalidad con THE JAPAN, a la que logró derrotar en reiteradas ocasiones gracias al empuje de Saigon Dragón.
En nuestro País conformó una pareja de artemarcialistas con Octagón, y dada la idolatría de ambos, pronto se convirtieron en una de las duplas consentidas de la afición y de las más odiadas por los rudos.
Lamentablemente esta unión no duró por la partida del "Amo de los Ocho Ángulos" a la AAA.
En Tierras del Sol Naciente también tuvo grandes rivalidades con gladiadores de jerarquía como: El Gran Sasuke, El Delfín, Lyger y Samurai, con quienes protagonizó batallas de enorme calidad.
Corría el año de 1996 cuando el Dragón se lanzó a la conquista del pancracio estadounidense y engrosó las filas de WCW, combinando sus presentaciones en esta empresa con las que hacía en nuestro País en la AAA, a la que también se unió en esa época.
En ese entonces, el enmascarado logró tener en su poder 10 títulos al mismo tiempo, una marca muy difícil de igualar.
En Estados Unidos tuvo batallas memorables con Rey Mysterio y Chris Jericho, con quien había coincidido en México e incluso formado sociedad, cuando luchaba como Corazón de León.
Eddie Guerrero y Regal también enfrentaron al oriental en WCW, quien demostró que estaba a la altura de las grandes figuras.
En 1997 Saigon logró otra de sus metas, puso el Último Dragón Gym en México con gran éxito, él sólo lo supervisaba, pues tenía muchas presentaciones, pero estaba al pendiente de sus estudiantes.
Lamentablemente, en 1998 el gladiador japonés sufrió una lesión en el brazo derecho que requirió cirugía la cual fue mal realizada y el enmascarado perdió la sensibilidad de su extremidad, por lo que tuvo que retirarse de los encordados.
Un año después abrió la Promotora Toryumon, conformada básicamente por alumnos del Gym del Dragón, quienes tuvieron buenas oportunidades en los cuadriláteros norteamericanos.
En 2002, Asai se sometió a una nueva cirugía y recuperó la sensibilidad y todas las funciones de su brazo, unos meses después de la operación decidió regresar a la lucha libre inicialmente en su empresa y posteriormente con NOAH.
El 26 de junio de 2003, Saigon Dragón debutó en WWE, en ¡SmackDown!, su carrera prometía mucho, varios lo consideraron el nuevo Rey Mysterio. Incluso participó en Wrestlemania XX, pero no cumplió con las expectativas y al concluir su contrato, en 2004, abandonó la empresa de Vince McMahon.
La neta es que el estilo gringo como que no se le terminó por dar, y medio se topó con pared, pues Eddie Guerrero y Mysterio le hicieron ver su suerte.
Eso sí, ha de ver conquistado a alguien por allá, pues se mantiene en el róster de Alumni de la WWE.
En 2005 Asai decidió abandonar el personaje de Último Dragón y se presentó como Tiger e hizo pareja con Tiger Mask, posteriormente volvió a cambiar y se convirtió en Tiger Dragón.
Bueno, sufrió más cambios de personalidad que mi suegra en ese año. Pero la aventura no duró mucho y unos meses después regresó a su personaje de siempre.
El Último Dragón tuvo algunas presentaciones en el CMLL en 2007, pero con menos impacto que en su primera era, desde entonces ha pasado por una buena cantidad de empresas internacionales, aunque no ha hecho huesos viejos en ninguna.
Es cierto que Saigon ya no es un chamaco y que sus mejores días han quedado atrás, pero en Japón lo consideran una leyenda viviente y la neta es que todavía se la rifa en los encordados.
Y cuates, me voy. Itarita se inspiró con este post y ya hasta se vistió de Geisha para consentirme y pues... ¿quién soy yo para negarme?
Ahí nos vemos, y por favor... No me odien por ser bonito.




